Categorías
Reseñas

Suspéh, memorias de un expandillero

Portada

Estanislao Medina Huesca (Malabo, 1990) es un escritor ecuatoguineano y profesor de enseñanza primaria. Con “Suspéh. Memorias de un expandillero” Medina Huesca cierra la trilogía de obras costumbristas sobre la República de Guinea Ecuatorial que inició con “Barlock. Los hijos del gran Búho” (2017) y “El albino Micó” (2019). Algunos relatos breves del autor han sido premiadas en diferentes certámenes literarios de su país y ha sido reconocido por Granta como uno de los mejores escritores en Lengua española (2021).

“Suspé, Memorias de un expandillero” es una novela costumbrista publicada por Diwan Mayrit en 2020. El epílogo de esta primera edición es de Juan Riochí Siafá y el prólogo es del escritor y popular ganador del Got talent (2017) César Brandon Ndjocu Davies.

Suspéh narra en 20 capítulos la historia de Richi y su atípica familia formada por su madre y su abuelo en el ficticio barrio de Epeché, en la ciudad de Malabo. La trama principal transcurre entre el año 2000 y el 2019, no precisamente en orden cronológico, con viajes constantes a los 70 y los 80; en este aparente desorden que el lector puede no notar, Estanislao rescata momentos trágicos y acontecimientos que marcaron a muchas familias ecuatoguineanas; como el accidente que ocurrió en Malabo en 2007 cuando un camión atropelló a varios estudiantes de diferentes centros.

La novela se divide en dos partes: la primera, titulada “El diario ʽno tan secretoʼ de un expandillero”, abarca los primeros 16 capítulos, excepto el 9 y la “Introducción”, estos capítulos son entradas de blog en las que el protagonista, Richi, narra el proceso que lo lleva a sorprenderse así mismo como otro delincuente juvenil en Malabo. La segunda parte, titulada “Omnisciente”, es un flash back de cuatro capítulos en los que un narrador omnipresente, que además nos ofrece una escena de la organización de los policías-militares en el capítulo 9, nos relata la historia del abuelo y la madre de Richi hasta el nacimiento de este.

Al igual que en las otras obras del autor, los personajes usan expresiones en lenguas maternas y argot locales, además del pidgingles, la gran mayoría de estas se recogen en un glosario de cuatro páginas al final del libro.
La lectura de “Suspéh. Memorias de un expandillero” puede provocar sentimientos contradictorios en quien la lee, sobre todo si conoce Guinea Ecuatorial o Malabo, para ser más concretos; y ha oído o sabe algo de la isla de Annobón. Gracias a la alta dosis de humor que Estanislao pone en sus obras es un poco difícil que el lector se ponga triste al leer las miserables vidas de muchos jóvenes incomprendidos por sus familias desestructuradas.

La novela se torna especialmente desgarradora en los últimos capítulos cuando se narra la vida en la pequeña isla de Annobón. A diferencia de otros pueblos de Guinea Ecuatorial que, aunque no cuenten con carreteras asfaltadas ni aeropuertos, están conectados con las ciudades por encontrarse en la región continental; Annobón, al ser una isla, se encuentra tan aislada que sus habitantes han pasado por momentos de abandono tan largos que han acabado festejando las llegadas del buque nacional a la isla; cosa que ocurría muy pocas veces al año y era la única oportunidad para volver a ver a algunos familiares y adquirir productos de primera necesidad como jabones, calmantes y bragas.

Quizás la excelencia de “Suspéh. Memorias de un expandillero” no se deba únicamente a las habilidades literarias del autor, sino también a que este, durante y después de la redacción de su novela, estuvo trabajando codo con codo con discográficas locales que cuentan con artistas y grupos de artistas con miembros pandilleros y expandilleros. Y esta sería precisamente la única pega que le pondría a la obra de Estanislao, que entre los pandilleros de sus obras no haya artistas cuando la mayoría de estos, en Malabo, solían ser cantantes, bailarines o modelos de pasarelas de barrio.

4 respuestas a «Suspéh, memorias de un expandillero»

Todavía no he tenido la ocasión de leer esta obra, pero, a vista de pájaro, me llama la atención el término Suspéh [sic], tal como aparece empleado por el autor en la novela.

Parece que la palabra original de la que deriva «Suspéh» es «suspect», francés, un adjetivo de doble terminación que significa sospechoso (o sospechosa). En la jerga juvenil de Malabo el término se entremezcla frecuentemente con el español, pero conservando su sentido de origen. Ejemplo de uso:

Te niegas a venir a nuestra fiesta: eres un «suspect».

La adaptación de esta palabra al español no me parece apropiada del todo. La escritura normativa desaconseja el uso de la tilde en voces agudas acabadas en consonante, que no sea ‘n’ ni ‘s’. «Suspéh» es una palabra aguda acabada en h.

Me gusta

¡Hola, Manuel! Gracias por las aclaraciones.
La palabra suspéh, o suspé o suspehé también se usa en el argot de GE para dar a entender que ha surgido un problema.
Por ejemplo, cuando llega la policia a un lugar donde un grupo de jovenes delincuentes estaba reunido, estos gritan ¡suspé, suspé! Para alarmar.
Suspé puede tener el mismo significado que «movida», «peligro», etc. En el caso de la novela, la palabra se usa precisamente para avisar sobre la llegada de la policia.

Me gusta

Es precisamente por eso que la he utilizado. Conozco, medianamente, la normas de acentuación, pero en este título en particular he preferido hacerlo asi por varias razones: diferenciación de la palabra, respecto a la terminología del francés, como embellecedor y elemento para crear más «suspéh», individualización de la misma palabra respecto al resto de elementos «sospechosos» que utilizan los jóvenes, según qué contextos, etc.

Me gusta

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s